1. Obama mata una mosca.
2. Obama indulta un pavo.
3. Obama usa calcetines de rayas.
4. Obama recibe un árbol de Navidad.
Una de estas noticias es falsa, pero no destaca entre todas porque tiene el mismo denominador común de las demás: su idiotez.
Llama la atención como la prensa corre tras semejantes chorradas presidenciales, como si la sola presencia del Señor Presidente convirtiera en presentable cualquier acción insulsa. Y lo peor, no es accidental; la plasticidad de las sonrisas de los Obama, su afán de “aparecer” (lo mismo comiendo verduras, fotografiándose con un par de brujas góticas o subiendo el Niágara en bicicleta) ya va siendo bastante cansino, sobre todo para los que no practicamos la falolatría, o sea, la adoración al poder, al dominio por la presencia y la palabra, representados en un hombre.
P.D: Hildelisa está hoy… intratable.
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Hildelisa le tiene asco al señor Obama, pobre señor Obama, qué habrá hecho… ah claro, ponerle Hildelisa a su perro…
No te voy a aburrir con observaciones gratuitas acerca de que el culto a la personalidad del presidente de EEUU es anterior a Obama y fruto de un régimen que es puramente presidencialista y que se basa más en la apariencia que en los hechos consumados -apedrearán al presidente porque ande liado con una becaria (dígase CLIN-TON) pero no lo harán porque sea un mamonazo pistolero con paranoias sobre armas nucleares y gusto por invadir y arrasar países (dígase BUUUUsh)- y así es como va hasta la fecha… porque seguro que todo esto ya lo sabes.
El culto a la personalidad es idiota, la prensa es idiota, y la combinación de ambas es la idiotez suprema; qué esperábamos, pues, de un cambio de presidente tan llamativo -el cambio, no el presidente-, sino la venta constante de noticias idiotas en lugar de aquello que nos interesa. Aún así, confieso -mea culpa- que no puedo evitar que Obama me caiga simpático, no porque me haga efecto la propaganda idiota, sino quizá porque -y no es que sea mejor- tiendo a compararlo con el payaso anterior y evidentemente, sale ganando. No es una estrategia muy sensata, la verdad, aunque en contrapartida me pregunto si la Obamafobia de Hildelisa no tendrá algo que ver respecto a que, en cierta gran isla de las Antillas, EEU=La Bicha… (esto viene dicho con muuuucho amor).
Por cierto, eso de las “brujas góticas” sí que no te lo paso… cuidado, que ahora los vampiros ya no salen sólo de noche, y no les asustan ni los crucifijos ni los ajos…
Hildelisa no clama al cielo por Obama, sino por el hecho de que cada bobería que haga salga como una “gloria de España”. Es eso lo que le hace ser suspicaz, además del deseo de dicho presidente de agradar a todos en todo momento.